Estoy cansada de siempre lo mismo. Quiero cambiar, darle emoción a todo esto llamado rutina. Levantarme pisando fuerte y acostarme habiendo dejado huella allá donde haya pisado. Correr, gritar, saltar. Fumarme los problemas, tragarme las decepciones y expulsar las alegrías. Sudarmela por completo lo que la gente piense de mi porque yo se perfectamente quien soy. Empezar miles de historias sin final. Dejar recuerdos en la mente de quien halla oido mi nombre. Nunca volveré a derramar una lágrima más por alguien que no me ha pertenecido ni me pertenecerá nunca. Desde ahora y siempre regalaré mi tiempo a quien lo merece. Y yo se quién es ese alguien. Hoy voy a comerme el mundo y voy a empezar por ti.
lunes, 25 de febrero de 2013
¿Qué nos a pasado?
Antes esto no era asi. ¿Y todas esas noches irrepetibles? Esos momentos que sólo a tu lado son especiales. ¿Qué me dices de eso? ¿Lo has olvidado? Es como si ya nada fuera como antes.
Como si detrás de todos esos besos hubiera oculta una infidelidad. Yo se que me quieres pero no como antes. Discutimos. Lo odio. Es como si nuestra historia ya hubiera acabado. Se que no es así. Quizás debería hacerme a la idea de que nunca más volverás. Nunca más. No pensé que llegará nunca a decir eso. Pero todo acaba. Los cigarrillos se apagan al igual que las personas cambian. Asi de rápido, así de simple. Cada palabra tuya me duele como nada. No por lo que dices, si no porque viene de la misma persona que me prometió parte se su vida. "Que corto es el amor y que largo es el olvido". Al final será cierto. O no. Ese día encendí una vela. Me prometi que cuando la vela se consumiera dejaría de quererte. La vela era de mentira.
domingo, 3 de febrero de 2013
Si, te quiero.
¿Quererme? Eso implica que hables conmigo todas las noches sin excepción. Que me levantes con un "¿qué tal has dormido pequeña?". Que sueñes conmigo. Que al hablar conmigo sientas la necesidad de atravesar esa pantalla del que nos separa y tanto odiamos. Que al pensar en mi sonrías inconscientemente. Que me beses con locura. Que me abraces. Que me susurres al oido. Que me hagas cosquillas. Que bromees y que me digas "me encanta cuando te enfadadas". Que me beses la frente porque, si, me enamora. Que me llames tonta. Que me heches de menos. Que todas las noches suene mi móvil como señal de que que te mueres por hablar conmigo. Que hagas locuras por mi. Que te pongas celoso de otros chicos. Y sobre todo, que jamás rompas tu promesa. Ese para siempre que tanto me gusta.