Iba a escribir la típica entrada nostálgica, pero prefiero dejar la página en blanco.
Cada uno es libre de interpretarlo como quiera.
Mi manera, nada que decir, desde ahora, todo para dentro y nada que olvidar.
Al menos por mi parte no puedo.
Iba a escribir la típica entrada nostálgica, pero prefiero dejar la página en blanco.
Cada uno es libre de interpretarlo como quiera.
Mi manera, nada que decir, desde ahora, todo para dentro y nada que olvidar.
Al menos por mi parte no puedo.
Y me quedo mirando todas aquellas fotos y pienso, lo increíble que es conocer a alguien que te complete y con el que puedas ser tú mismo. Pero más increíble aún es encontrar a esa persona en el sexo opuesto y pensar; como una persona tan diferente de actitud puede completarte de una manera tan perfecta.
Nos pasamos la vida buscando a ese grupo de amigas con las que compartirlo todo. Secretos, aficiones, gustos, amores... Todos encontramos nuestro lugar en donde encajamos perfectamente y pensamos que ningún sitio es comparable con aquel que llamamos amistad. "Primero las amigas, luego los chicos" dice la ley número 1 y que en eso, las chicas, la cumplimos a raja tabla.
Pero al igual que todo, creces y cambias. Cambias de gustos, de opiniones, de creencias, empiezas a abrirte más a lo que te rodea, y como todos, conoces a gente.
Allí es cuando comienzan los mayores errores, que ojo, de donde se sacan las mejores lecciones. Pero a pesar de eso, todo se mantiene tal y como está. Sales, conoces a gente, una cosa lleva a la otra y el consiguiente resultado. Pero ante todo y frente a esto: solo amigas. Aquellas que solucionaran todo lo que se te anteponga y harán todo lo posible por cambiar tu estado.
Hasta que entonces, llega.
Te pasas toda la vida basando la confianza en una persona o grupo de personas sin pensar si quiera en que algún día eso puede que cambie. Y ha cambiado.
Y lo mejor de todo es la inconsciencia de tu cabeza ante todo esto. Comenzando a hablar con tan solo un amigo, compartiendo experiencias, vivencias, sentimientos... pero solo parcialmente. La confianza aumenta cada vez más hasta que acabas compartiendo cosas con él sin saber ni porqué lo haces. Solo confías, sin causa ni por qué que pueda explicarlo. Cada persona tiene una manera diferente de estrechar lazos. La mayoría son cara a cara. Esto es simplemente por el hecho de que los ojos hablan por nosotros y por ello es una manera perfecta de conocer a la persona, o fijar su confianza, ya que el mayor reflejo de los sentimientos, lo poseen los ojos.
Y de repente todo aquello en lo que creías cambia. La confianza aumenta con aquella persona, junto con la preferencia, acabando finalmente compartiendo tus mayores secretos con alguien que puede que no conozcas ni una cuarta parte que cualquier amistad de la infancia.
El poder disfrutar de las pequeñas cosas, eso es lo que más aprecio y valoro. Poder compartir con tu pareja cualquier cosa es mágico, pero nunca se está de acuerdo con todo. Es normal siendo de sexos opuestos. Por ello, aprendes a valorar aquello de lo que te rodeas día a día, de los pequeños detalles en los que nunca te habías fijado. Las risas, los llantos, la confianza... Cada vez mejor y más continuo hasta que acabas prefiriendo su compañía por completo. Que irónico pensar que una persona de la que has huido ahora este a tu lado. Siempre he dado una visión subjetiva del amor y por una vez me apetecía definir lo que es esto de una manera mas objetiva. Nunca sabes a quién puedes conocer ni quién te puede conocer, pero lo que si sabes es que si cada vez que le miras, cada vez que le hables, que quedes con él, que le cuentes algo, que te sonría, que le sonrías, que andéis, que caminéis, que corráis, que leáis, que comáis, que veáis una película, que os bañéis, que os odiéis, que peleéis y que os reconciliéis... Sólo entonces, estas enamorada.
Y yo, lo estoy.
Cuando te levantes sin mis buenos días. Cuando no te diga que he dormido poco. Cuando no tengas mil mensajes mios.
Cuando no tengas a quien recoger a las 5:30 un viernes.
Cuando cojas el tranvía y no sea para verme.
Cuando no tengas a quien contarle tus partidos y que te escuche aunque no me importe lo mas mínimo.
Cuando no tengas con quien acabar la tarde en un portal.
Cuando ya no seas un cutre.
Cuando ya no tengas con quien comprar patatas solo con kétchup.
Cuando ya no tengas a quien hartar de TGB.
Cuando ya no tengas con quien ponerte celoso.
Cuando ya no celebres aniversarios.
Cuando no cenes en ginos.
Cuando olvides como es mi risa.
Cuando olvides mi olor.
Cuando olvides mi voz.
Cuando olvides mi forma de enfadarme.
Cuando olvides mis llantos.
Cuando olvides mi forma de decirte te quiero.
Cuando olvides mis despedidas en el ascensor.
Cuando no tengas a nadie que te conozca mas que nadie.
Cuando suene all of me.
Cuando vayas al zoo y veas koalas.
Cuando veas nuestras fotos.
Cuando leas nuestras conversaciones.
Y yo no esté,
entonces me echaras de menos.
Pero no estaré.