Nos pasamos la vida con el miedo entre las venas cuando en realidad de lo que tendríamos que tener miedo es de nosotros mismos.
Hipócritas aquellos que afirmen no tener miedo a nada, porque tú, también has sido un pequeño soldadito de plomo que perdió la pierna en alguna batalla (o no).
Hay personas que perdieron la piel arriesgando por otras y por eso que no te extrañe si hay gente que tiene miedo a enamorarse porque hay miles de personas con vendas en los ojos que no les dejan respirar.
A sí que no juzgues a alguien por tener el corazón hecho añicos porque quizá hayan arriesgado más que tú y llegará el día en que esa persona que lleno el hueco vacío de tu cama, te deje las sábanas frías. Y no esperes con las puertas abiertas cuando él ha cerrado las suyas.
Deberían enseñarnos a fracasar e igual algún día podamos escoger nuestra derrota en vez de equivocarnos mil veces por intentar acertar.
No somos personas frías por falta de sentimientos, si no por abundancia de decepciones y esperando a que llegue algo maravilloso, nos pasa la vida.
Pero hay que tener muchos cojones para enamorarse, y a pesar de todo,lo hacemos.
Hay que haber muerto por lo menos diez veces en vida para darte cuenta de lo que has vivido en realidad, esa ley de la que todo el mundo habla.
Pero en verdad no son las cosas reales las que nos asustan, si no lo que nos imaginamos de ellas, ¿y quién no tiene miedo a algo? Aquellos que no lo tienen es porque carecen de imaginación.
En verdad el miedo vive en nuestra mente pero somos nosotros quienes decidimos materializarlo.
Nada te persigue,
nada te atormenta,
es tu miedo
Y eres tú.
Y para miedo, el que me da perderte,
y al día nueve sin ti,
seguiré sin olvidarte.
Tenemos miedo por cosas que no sabemos ni si quiera si van a pasar, pero se valiente, arriesga y muere de miedo por cometer errores,
de ahí se sacan las mejores lecciones.
