¿Sabes qué? Esta vez no voy a gritarte, ni a enfadarme, ni a llorar, ni a rogarte, ni a arrastrarme, no, esta vez no, esta vez te voy a dar la enhorabuena. Tú te preguntarás porque te las doy, sólo por una razón, porque esta vez conseguiste lo que querías, conseguieste romper un corazón más, conseguiste enamorarme y desenamorarme mil veces, conseguiste hacerme feliz y que me sienta la persona más triste de este mundo, conseguiste hacer que sólo pensara en ti, que fueras mi mundo, mi todo. Y por eso te doy las felicidades, porque paso de estar triste por alguien que ha hecho que pierda días de felicidad, paso de enfadarme con alguien a quien ya no le importa lo que diga y paso de arrastrarme, ¿de qué serviría arrastrarme? Si lo único que voy a conseguir es darle un empujón a tu enorme ego, y hacer que mi orgullo desaparezca; ya no hago nada de eso, no porque haya cambiado, si no porque estoy harta de dartelo todo y no recibir nada a cambio.