lunes, 21 de diciembre de 2015

Diario 21

Tengo una página en blanco llena de incertidumbres que no se ven.
Tengo tres días de olvido que no conté.
Tengo diez rosas,
dos blancas y 8 rojas.
Tengo el universo ante mis pies.

Todo aquello de lo que no me percaté.

Tengo lágrimas en el suelo en las que resbalé cuando yo pasé.
Tengo una noche larga que no olvidaré.
Tengo la rapidez ante mis ojos siempre que yo le mire a él.
Tengo heridas trasparentes en mi piel.
Tengo un pañuelo en los ojos que no me deja ver.
Tengo escritos en mi mente que (ojalá) no recordaré.
Tengo el frío en las venas, que me congela, cuando él no esté.

Tengo una concepción del tiempo equivocada, pasado y presente, se confunden en mi mente.

Siempre que él,
no esté.

Y al tercer día sin ti,

jamás te olvidaré.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Ya no queda

Y, por fin, invierno.

Como explicarle al frío que no me hace ningún daño.

Que ya hace mucho tiempo de cuando me escondía entre sábanas.
Un invierno frío
y helador, de los que a mi,
me pierden.

Que error el mio,
el enamorarme de algo que me congela por dentro, y me mata,
poco a poco
y cada vez más lento.

Quién mandaría,
destino, 
juntarme con peligro.

19. Demasiado tarde para volver atrás y demasiado pronto para olvidar.

Cuanta luz y cuanta oscuridad al mismo tiempo. No te imaginas,
lo poco,
y lo mucho, que echo en falta aquel verano. Como es posible odiar aquello que te encanta,
en un mismo tiempo,
en tan poco tiempo.

Como explicarle al frío que ya no me hace ningún daño.

Pero, ¿y si lo hiciera?
Tanto recuerdo de lo que entonces agradaba que hasta me duele la cabeza.
El café ahora quema
y ya no hay hielo que lo enfríe.

Pero ironía comparar aquellas cosas que amo,
cuando una de ellas,
solo me hace daño.

Y ya,
no queda nada sano,
que pueda recordarme aquellos días de verano.

Claro,
ahora es todo malo,
y ya todo me hace daño.

Él,
ya sólo,
me hace daño.


Como explicarle al frío que ahora, ya puede hacerme daño.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Regreso al futuro 22

Antes de señalarme, hazlo con  aquel que haya vivido mas que .
Señalame con el mismo que ha provocado 17 orgasmos.
Señalame con el mismo con el que te provocas el vomito.
Señalame con el mismo que recorre tu cuerpo cada vez que te masturbas.
Señalame con el mismo con el que me escribes todos los días.
A todas horas.
Señalame con el mismo con el que me lees.
Señalame con el mismo que pulsa el botón del café todas las mañanas.

Señalame. Señalame. Señalame.

Señalame con el mismo con el que sujetas el cigarro.
O con el que lo enciendes.
O con el que me enciendes.

Señalame con el mismo con el que los chasqueas.
Señalame con el mismo que te quita las bragas.

Señalame. Señalame. Señalame.

Pero sobre todo,
señalame con el mismo que me señala.

No me des flores cuando aquí hay lirios y rosas,
las querré el día en que ya no quede una sola.

jueves, 9 de abril de 2015

Y con la venda de los ojos me hice un lazo en el pelo. Ahora estoy más guapa y menos ciega.

Nos pasamos la vida con el miedo entre las venas cuando en realidad de lo que tendríamos que tener miedo es de nosotros mismos.
              Hipócritas aquellos que afirmen no tener miedo a nada, porque tú, también has sido un pequeño soldadito de plomo que perdió la pierna en alguna batalla (o no). 
 Hay personas que perdieron la piel arriesgando por otras y por eso que no te extrañe si hay gente que tiene miedo a enamorarse porque hay miles de personas con vendas en los ojos que no les dejan respirar. 
A sí que no juzgues a alguien por tener el corazón hecho añicos porque quizá hayan arriesgado más que tú y llegará el día en que esa persona que lleno el hueco vacío de tu cama, te deje las sábanas frías. Y no esperes con las puertas abiertas cuando él ha cerrado las suyas.
Deberían enseñarnos a fracasar e igual algún día podamos escoger nuestra derrota en vez de equivocarnos mil veces por intentar acertar.
No somos personas frías por falta de sentimientos, si no por abundancia de decepciones y esperando a que llegue algo maravilloso, nos pasa la vida. 
Pero hay que tener muchos cojones para enamorarse, y a pesar de todo,lo hacemos. 
                Hay que haber muerto por lo menos diez veces en vida para darte cuenta de lo que has vivido en realidad, esa ley de la que todo el mundo habla.
Pero en verdad no son las cosas reales las que nos asustan, si no lo que nos imaginamos de ellas, ¿y quién no tiene miedo a algo? Aquellos que no lo tienen es porque carecen de imaginación. 
En verdad el miedo vive en nuestra mente pero somos nosotros quienes decidimos materializarlo.
Nada te persigue, 
nada te atormenta,
es tu miedo
Y eres tú.
Y para miedo, el que me da perderte, 
y al día nueve sin ti,
 seguiré sin olvidarte.
                                     Tenemos miedo por cosas que no sabemos ni si quiera si van a pasar, pero se valiente, arriesga y muere de miedo por cometer errores
de ahí se sacan las mejores lecciones.