Y, por fin, invierno.
Como explicarle al frío que no me hace ningún daño.
Que ya hace mucho tiempo de cuando me escondía entre sábanas.
Un invierno frío
y helador, de los que a mi,
me pierden.
Que error el mio,
el enamorarme de algo que me congela por dentro, y me mata,
poco a poco
y cada vez más lento.
Quién mandaría,
destino,
juntarme con peligro.
19. Demasiado tarde para volver atrás y demasiado pronto para olvidar.
Cuanta luz y cuanta oscuridad al mismo tiempo. No te imaginas,
lo poco,
y lo mucho, que echo en falta aquel verano. Como es posible odiar aquello que te encanta,
en un mismo tiempo,
en tan poco tiempo.
Como explicarle al frío que ya no me hace ningún daño.
Pero, ¿y si lo hiciera?
Tanto recuerdo de lo que entonces agradaba que hasta me duele la cabeza.
El café ahora quema
y ya no hay hielo que lo enfríe.
Pero ironía comparar aquellas cosas que amo,
cuando una de ellas,
solo me hace daño.
Y ya,
no queda nada sano,
que pueda recordarme aquellos días de verano.
Claro,
ahora es todo malo,
y ya todo me hace daño.
Él,
ya sólo,
me hace daño.
Como explicarle al frío que ahora, ya puede hacerme daño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario