domingo, 12 de mayo de 2013

Tú.

Y ahora parece que todo va bien, que a partir de ahora en adelante todo será perfecto. Pero, ¿y si de repente llegará aquella persona que con tan sólo una palabra consigue volver todo tu mundo del revés? Que hace que todo aquello por lo que un día luchaste ya no te importe absolutamente nada. Y que aquella victoria ganada la convierta en una derrota perdida en tan solo un minuto. A veces la frase "te echo de menos" puede cambiarlo absolutamente todo. Las dudas se me acumulan formandome un gran nudo en la garganta que no me deja respirar. Y quizás la única forma de deshacerlo sea rindiendome. Dejar de luchar por no volver a ser lo que éramos. Porque un día me prometí que el jamás volvería a dejarme caer, pero lo a echo, millones de veces. La gran diferencia esque ahora tengo el coraje de levantarme, levantarme sin la más mínima ayuda. Cambie cada lágrima por una sonrisa porque quizá aún le joda verme sonreír y que el no sea la causa. Pero la verdad esque no puedo olvidarle. Aún me sigue pareciendo imposible levantar aquel ocho que tumbamos hace ya tanto tiempo. No le veo y me derrumbo. Cada elección que hago me duele si él no está en ella. Me gusta, el problema esque no me permití sentirlo, darme cuenta hasta hace poco. Pero tengo miedo. Miedo de lo que pueda llegar a pasar. Quizás sea esa la razón de la "distancia". Porque la mayor distancia no es aquella en la que unos míseros kilómetros te separan de la persona que amas, la distancia es aquella que, aún estando ceca te sientas distante indirectamente. Tengo dudas, muchas. Una vez me dijeron que cuando me encuentre entre dos opciones y tenga que elegir, simplemente lance una moneda al aire. Es un truco que siempre funciona, no sólo porque la fuerza te saca de dudas, si no porque en ese breve momento en el que la moneda está en el aire, de repente sabes que cara quieres que salga. Hoy, aquella moneda que lancé, se a vuelto del revés.
¿La causa? tú.

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